Entradas

Y VICECERSA

Cada vez que te digo te quiero, me cago de miedo. Anoche fue otoño en Madrid, cerraron las piscinas y se inundaron los garajes. Me pasé todo el día comiendo y tuve que cerrar las ventanas y ponerme el pijama mientras decenas de conductores desesperados aguardaban a que alguien les rescatara de una inmensa balsa de granizo en la M40. El frío se me coló en el pecho y por primera vez en mucho tiempo, sentí que estaba sola. Últimamente no dejo de encontrarme palabras tuyas entre mis libros. Notas que debiste escribir, preso del miedo, cuando no era yo, sino la noche, la que llegaba pronto a casa. Palabras que coloco sobre mi lengua y paladeo, en vano, porque ya no me saben a nada.  Hasta hace unos meses pensaba que había cosas que sencillamente no eran para mí: pintarme los labios, tocar la guitarra, peinarme con la raya al medio o ligarme al tipo más guapo de la fiesta. Y a pesar de que casi nunca hablo de mí, aquí sigues, imaginándome. Solía preguntarme cuándo se can...

UN HOMBRE BUENO

Siempre escucho a Antony & the Johnsons cuando quiero ponerme triste, y nada se me antoja más doloroso que añorar a un hombre muerto. Llevo toda la semana sin dormir. Con dolor de cuerpo. Y puedo achacarlo a mil cosas. Siempre puedo, la RA-CIO-NA-LI-ZA-CIÓN es lo mío. Pero, ¿a quién pretendo engañar? Soy todo entrañas, todo corazón, un totum revolutum de emociones encontradas con patas. Hace unos meses ni siquiera sospechaba el principio de   la marejada . Cómo para imaginar algo semejante a lo que siento ahora. No se ha fabricado aún la cerveza necesaria capaz de amortiguar esta caída.  Por un instante creí, que tú y yo (que nuestra historia) sería diferente. Y tienes razón. Soy una egoísta. Siempre he querido salir aséptica y airosa de esta ruptura.  Perdóname. Jamás fue mi intención rompernos el corazón (en mil pedazos). Por primera vez en mucho tiempo,  yo no soy la prioridad en tu partida y, te confieso, esto me está costando. Siendo j...

ALTO EL FUEGO

Lo mejor de haberme levantado a las 5 es la sensación de que aún no es mañana y el recuerdo de sus besos sigue vivo en mis mejillas.  Un café con leche muy caliente y un cruasán de chocolate, por favor. Dos cacatúas setentonas pasan revista a toda la fauna de la cola de embarque mientras al otro lado del cristal, Madrid amanece.  Ahora que en los bares los hombres me miran y hasta torpemente se me acercan, pienso en aquellos días en que llorando te pedía que salieras de mi cabeza. Había olvidado lo feliz que soy cuando hago cosas por mí, y que fui yo quien se resistió a dejarte marchar, por miedo a habitar un recuerdo en el que tú ya no estabas. No me da miedo viajar sola. Son las personas a mi alrededor las que me vuelven insegura.  Arrastro somnolienta mi nueva maleta por los largos y luminosos pasillos de este centro comercial al que algunos llaman “aeropuerto”, sabiendo que, aunque la culpa se resista a firmar el armisticio, el fin de la guerra está c...

SEA LO QUE SEA

La primavera agoniza en los escaparates mientras yo me pregunto: ¿por qué no dejo de ser la madre de todos mis amantes? A menudo pienso en qué era de mí 12 meses antes. Mayo ha entrado en Madrid por la puerta grande y ha arrastrado ladera abajo los días tristes y lluviosos de abril y sus cajas de recuerdos. Mientras he vuelto a mis planes de soltera: beber cerveza, pensar en qué ponerme esta noche cuando salga por ahí y tomar el sol en los parques. Nada me hace más feliz en la vida que regresar a casa sabiendo que tengo croquetas en la nevera . Extremoduro resuena por primera vez en mi salón desde que te marchaste, y sí, me he comprado un cubo para la basura, cuatro sillas y un sillón, y me hubiera gustado, sin lugar a dudas, ser el sol en tu invierno , sin tener que renunciar a no ser una chica cualquiera, pero no pudo ser. Pienso mucho en aquella noche en que te pregunte si podía marcharme contigo y en todas las que le siguieron, subiendo juntos por la Gran Vía. No ...

LA ESCALERA DE INCENDIOS

Una Mahou clásica y de fondo las torres Kio. Maderas viejas y olor a pintura. No debería estar aquí, pero es que no tengo a dónde ir . Me pregunto qué sería de mí si mañana no cogiera ese metro. Si no cumpliera tareas. Si no sonriera sin ton ni son hasta dolerme la cara. Si me marchara.  Te echaría de menos, sí, pero ya he echado de menos antes .  No hagas nada. Aguanta. No sabes cómo se va a poner. Mejor lo dejas como está. A ti qué más te da. Ya sabes cómo es. Es lo que nos ha tocado . Estoy cansada del miedo arrastrado de abuelas a hijas, de madres a nietas. Cansada de sostener un castillo de naipes sobre el que el lobo sopla una y otra vez. Cansada de que nunca haya salida para mí y de que acabe siempre en la escalera de incendios. Cansada de ser la heredera del árbol putrefacto que arranca la fuerza y belleza de tantas mujeres en esta familia. Necesito salirme de la foto, subirme la falda, ser la impertinente, la de mirada fuerte, la que no se deja achantar, la q...

MI ASIGNATURA PENDIENTE

Me he quedado sola al otro lado de la línea. Adiós al Doble check . Ha llegado la bofetada que la vida tenía reservada para mí y que llevaba tiempo aguantándose.  Todo se ha vuelto real, de repente, después de apalabrar un sillón en la octava nave de muebles:  ya no estás para mí, para calmarme, como tantas otras veces. He perdido a mi mejor amigo y no puedo dejar de llorarle . Ante la adversidad siempre me hago la fuerte, por eso, una vez cerrado el trato me he comido un chuletón, y de postre, unas fresas. Pero nada ha cambiado internamente.  ¿Me odiará? ¿Jamás volveré a verle? ¿Qué hago entonces con tantas promesas, tantos recuerdos que acordamos repartir y que tengo guardados en ese armario de la muerte que evito abrir desde hace dos meses? A veces no puedo mirar a los ojos a la gente, no soy tan valiente.  Y decir adiós siempre ha sido mi asignatura pendiente . 

MAY DAY

Antes sólo hablábamos de nosotros, ahora lo somos, y eso me aterra. Sé que algo no anda bien cuando atraco la pastelería, me echo a las calles y las jubiladas, monedero en mano, me adelantan por la derecha. Claro que me acuerdo de ti . Cómo voy a olvidar todo lo que hiciste por mí. Cómo voy a olvidar todo tan deprisa , si te marchaste a la carrera dejándome sobre la mesa dos botes de champú H&S, de los que mi tendencia a ahorrar no me permite deshacerme.  Últ imamente he cogido tal velocidad que a veces me miento tan bien que me lo creo. Siempre tengo un plan, la casa está limpia y me siento sexy, aunque sigo creyendo que desaparecerás, porque en el fondo, jamás he dejado de sentirme la chica más fea del baile.  Antes sólo hablábamos de nosotros, ahora lo somos y eso me aterra . Todo va tan sorprendentemente bien que  me he olvidado de mantener la distancia de seguridad, y ahora camino desnuda por Madrid pensando en qué pasará mañana cuando descubras todas esa...