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LA IMAGEN MENOS AGRADECIDA

La imagen menos agradecida no es la que te tomaron a los catorce años con acné, moda ochentera y un cuerpo deformado por las hormonas. Tampoco es la de aquella fiesta en que las drogas y el alcohol te diluyeron el decoro y acabaste morreándote con la más fea. No, la imagen menos agradecida es la de la persona que quieres cuando el tiempo va difuminando la poca vida que le queda. Es ese sinsabor de saber que te costará borrar su recuerdo de mirada al infinito, y colocar en su lugar, el brillo que desprendían sus ojos al verte correr hacia sus brazos. La imagen menos agradecida es la del pijama roído, los quejidos, su desgana, en vez de la camisa y la corbata, su coquetería buscándose en un espejo y su entonación cada Nochebuena del "Torito bravo" al acabarse la botella de cava.

CANSADA

“La columna vertebral está formada por 26 huesos llamados vértebras, separados entre sí por unas almohadillas de tejido blando, llamados discos intervertebrales”.  Así rezaba mi libro de texto a los 12 años, e igual que mi vecina, el Padre Nuestro, yo recitaba la lección. De pequeños, e incluso de grandes, muchos se preguntan cuánto de importante o de superfluo hay en que te enseñen en la escuela que todos nos sostenemos sobre 26 pequeños huesos. “Necesario para poseer un bagaje al menos mínimo de cultura general”, responden sus partidarios, pero es más que eso.  Al estrenar ciudad me entusiasmé. Pensé que quizá pudiera ser definitivo. Sin embargo, meses después planeé una huida al otro lado del charco. Naufragué. La recién demasiadopronto casada, mi amigo el poeta y yo, compartíamos una Ensalada de la Huerta en la taberna del pueblo. “En algún momento hay que echar raíces, no se puede vivir en constante tránsito, ¿no crees? Puedes acabar siendo dueña de un destino desorie...

CARLA Y MANUEL

Imagen
- Cari, creo que estoy preparada. - ¿Estás pensando lo mismo que yo? - Sí, pidamos una hipoteca. [imagen: niña imantada]

MUNDO INTERIOR

Muchas personas buscan calor para derretir sus miedos, y si no es así, al menos para sentir que no son las únicas que llevan demasiado cargado el cubata.  No saben cocinar solas, caminar en silencio o escoger unas cortinas sin una segunda opinión, y cuando el domingo en la tarde soportan sobre la frente una terrible resaca, concluyen que no hay razón para vivir así y mojan el sábado siguiente en unos labios nuevos, encadenando relaciones con chicas que aman los zapatos u hombres que las sostienen al caminar mientras le hablan de nanopartículas,y que al final, suelen marcharse de la misma manera.  A mí siempre me ha ocurrido lo contrario. He estado tanto tiempo compartiendo gel, brick de leche y orgasmos conmigo misma que me he vuelto una especie de Mogli de la gran ciudad, algo así como una niña arrebatada a sus padres y entregada a los monos. Me recojo las lágrimas y las clasifico en cajitas según su color, y cuando no hace frío, me gusta sentarme en el parque y contarme m...

PRISIONEROS DEL DEBER SER

A todo el mundo se le llena la boca con el "haz lo que sientas", pero la realidad es que más de uno y más de dos y tres, calientan un sillón que en nada se parece a la tumbona que soñaron .   Y no hablo sólo de comodidades, sino de huracanes, de lo que te sale de dentro y te repite cada mañana que ése no es el lugar donde deberías permanecer más de cuatro horas.Por desgracia todos o casi todos estamos tutelados, incluso más allá de la mayoría de edad, por los progenitores del "deber ser" y el "lo apropiado", un par de caballeros vestidos de Armani y de sonrisa encantadora que sin presión ninguna y haciéndote sentir más libre que la especulación en Wall Street, reconducen con una pulcritud perversa tus deseos más viscerales. ¿O tú has estudiado la carrera que siempre soñaste? ¿Nunca has dicho "no eres tú, soy yo"? ¿Te marchaste de aquel trabajo bien pagado porque sentías que no te llenaba? ¿O no le diriges la palabra porque te aburre y no sabes...

COMPLEMENTOS

Vive pegado a la cama y al teléfono móvil. En ella se pasa una media de 16 horas al día.  A ratos empapa de lágrimas la almohada, la mayoría, duerme. De nada sirve que mire la pantalla cada cuarto de hora. Ella no va a llamar. Quisiera explicarle que yo también sufrí la pérdida de alguien, y que al final la única persona indispensable y valiosa de verdad, es uno mismo. El resto son complementos que vienen y van y que a veces -afortunadamente- se quedan.

CARTA DE AJUSTE

“Quince para las nueve –decía- aún tengo tiempo para un café, ¿quieres que te suba algo?” y tras una sonrisa solía fijarse en mis medias o el broche de mi solapa.  Así era y así siempre la recordaré, ya que no pudo despedirse. Hoy, como ayer, sigue levantándose puntualmente a las siete y de igual manera le sobra tiempo para un café. Absorta ante la pantalla gris de la televisión apagada piensa en qué hacer para rellenar la mañana. Como ya no cree en nada ni en nadie, ha vuelto a fumar.