ESTA MAÑANA

Nunca he tenido la piel tan hidratada. Jamás había enmarcado mis propios dibujos. Antes, ni siquiera dibujaba. Yo, antes leía . Ahora también.

Se me da fatal gestionar los conflictos internos de mis parejas. Por eso, en las últimas dos horas, me he comido una bolsa de pipas, media de pistachos, dos frutas (por eso de compensar) y un trozo de queso; y he frenado, al menos tres veces, mi impulso de huir.

Esta mañana ha anochecido en Madrid. Estoy sola, sola en casa y no me concentro entre tantas montañas de papel, tantos "to do" y tantas ganas de nada. 

Un caballo sin nombre descansa en el sofá, junto a mi guitarra, mientras que un picor interno de estómago y corazón mantiene mis posaderas lejos del rincón de la productividad. Vivir huyendo, creo que en eso somos éramos parecidos. Tú marchabas al monte y yo, yo lloraba calle abajo hasta el centro.

Aunque, huir ¿hacia donde? Huir, ¿para qué? Si nunca me había puesto tan cachonda que me hicieran croquetas. 

Te quiero.
Te quiero tanto que asusta.
Te quiero tanto que soy feliz.

Esta mañana ha anochecido en Madrid, mientras yo resplandecía en tu pecho.

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