domingo, 13 de noviembre de 2011

LA MIRADA DE LOS OTROS

Un descuido en el baño de un hotel puede acabar en una sentencia definitoria.

Cada uno al final cumple con sus expectativas. Y si no, es igual, ellos se ocuparan de que así sea. ”Esfera grande, correa flexible pero rotunda, sin lugar a dudas, el reloj de un marinero”. Un descuido en el baño de un hotel puede acabar en una sentencia definitoria.

¿Es posible romper con el mazo, la mesa de madera y el jurado popular? ¿Hacer una reestructuración y mandar al desempleo a jueces, abogados defensores y fiscales?
Cuanto más camino más me duelen los pies, pero también he aprendido a sortear meandros, fieras en el bosque y violadores en las calles oscuras del sur. Sin embargo, aún no he sido capaz de acabar con ellas o de al menos, desoírlas. Las expectativas ajenas, ésas que nos recuerdan cada día quienes no somos o qué nunca llegaremos a alcanzar.

Sería maravilloso, por una vez ser reconocida por fin por lo que una misma es. Y que eso fuera suficiente.

6 comentarios :

Loto dijo...

...sí... y que nosotros mismos nos reconociésemos sin necesidad de los otros!

prometeo dijo...

me quedo con mis sueños...ignoro sus juicios...

Ana Laura dijo...

¡Qué maravilloso y qué difícil de lograr!!

niña imantada dijo...

Eso creo que es imposible, Loto, al menos eso dice la Antropología, todos nos definimos en función del otro, del que consideramos diferente.

Aunque quien sabe...

niña imantada dijo...

Te envidio entonces, prometeo :P

niña imantada dijo...

¡Sí, Ana Laura!

 
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