sábado, 13 de julio de 2013

LA NIÑA DE PORCELANA

La niña de porcelana estudia Comercio Internacional y gasta escote y piernas largas. Su piel es clara como el gotelé y su nariz, chata como el escalón de mi cocina. El brillo de su maquillaje deslumbra las miradas de pequeños hombres de veinte años que sueñan con presentársela a su madre o tirársela en los baños de un bar.

Yo, sin embargo, soy más bien de cerámica. Quizá por eso nunca acabo de romperme.

2 comentarios :

Amando García Nuño dijo...

Soy un pequeño hombre de latón, aproximadamente de veinte años. No sueño, los latonistas somos así, pero -si lo hiciera- sería con las niñas de cerámica, para lo que fuera.
Salud-itos

Vértigo dijo...

Me alegra que nunca te termines de romper. Es una suerte.

 
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