viernes, 2 de diciembre de 2011

¿HOMBRE VALIENTE EN LA SALA?

¿Deberíamos dar gracias a quién nos rompió el corazón por hacernos ver lo que no queremos?

En nuestra vida, al igual que en Economía, Moda o Sociedad, es posible identificar tendencias, flechas que suben y bajan en los años pares, o determinadas extensiones en gráficos circulares en la estación veraniega o el mes de febrero.

En nuestras relaciones de pareja, por ejemplo. Yo me he fijado en gafapastas, barbudos, vividores, intelectuales, parlanchines o tímidos, y he salido con hombres que en un primer momento consideré resolutivos, valientes y seguros de sí mismos.

Mi papel dentro de esa parte del cuento, solía consistir en escucharles y no eclipsarles su momento, al tiempo que introducía mis recurrentes consejos o mis pintorescas consideraciones. Yo, para ellos, era esa menudita y cándida niña, frágil y con miedo de rodar por la escalera. Ellos, hombres voraces, cuya fortaleza suprema emergía de títulos de libros escandinavos o películas sin catalogar, ridiculizaban mis inseguridades y aparecían ante mis ojos como auténticos caballeros andantes.

Madre en su horas bajas, ramera en su cama, todo el amor que me pudieron tener una vez, se esfumaba con el primer viento de otoño, cuando caían en la desolación por el agobio de no encontrar un empleo, la desesperación de no saber dibujar su lugar en el mundo, o sencillamente, por no hallar "la respuesta".

Entonces nuestro nexo de unión se partía y aunque esgrimían argumentos de valentía y protección de un corazón que ya yacía muerto en el suelo, a mí se me ponía siempre la misma cara de jota y pulsando de mala gana el botón de reiniciar me preguntaba: ¿no será que el más valiente no es el que menos llora, sino el que mira a los ojos al miedo, te toma de la mano y te confiesa al oído: "ayúdame, que no puedo"?

Es sólo una hipótesis.

9 comentarios :

Julieta dijo...

Oh :), seguramente.

La Isla Misteriosa dijo...

Daré mi mano de cobarde a un valiente que me la requiere. Un beso salado.

Mindy dijo...

puede ser.. me ha gustado mucho la entrada.
que pases un buen finde!
Besos!

Ana Laura dijo...

Yo apoyo tu hipótesis, ya se ha demostrado empíricamente.

Muy buena entrada, me ha gustado mucho. Saludos!!

Vértigo dijo...

me gusta tu hipótesis.. mucho.

quintafalta dijo...

¿De que te sirve un hombre valiente a tu lado si lo último que hace es protegerte?

niña imantada dijo...

Si tanto os gusta, como dice Ana Laura, ¡eso es que habéis tenido que sufrirlo/visto u oído!

Definitivamente hay mucho cobarde por ahí vestido con piel de lobo.

¡Besos para tod@s!

niña imantada dijo...

Querido amigo quintafalta ;), justamente es eso lo que intentaba explicar.

A veces pensamos que el hombre o la mujer valiente es aquella que arrasa con su personalidad y presume de fuerza. Y nada más alejado de la realidad. Estos especímenes suelen ser bastante huidizos cuando el miedo toca a su puerta.

Por ello, para mí la verdadera valentía reside en ser capaz de pedir ayuda, de mostrarse débil, y no en encerrarse en sí mismos, como hacen estos sujetos individualistas.

Son pequeñas miopías que tenemos todos y que se resuelven con unas buenas gafas.

Gracias por comentar :)

Nati dijo...

El mundo está lleno de valientes, que salen corriendo a la primera de cambio. Prefiero a los cobardes que saben pedir ayuda, o que simplemente son capaces de reconocer sus debilidades, por mucho que cueste. Esos son los que no te fallarán. Esos son los valientes que luego saben enfrentarse a situaciones, que jamás pensaste que podrían superar.
Un saludo.

 
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