domingo, 15 de agosto de 2010

BASURAS

"Tienes un poco de madre –me dice-, ya te caché". Lo cierto es que sí, así me han educado. 
Nunca sentí el aliento de mi hermano mayor sobre la nunca en momentos complicados, no me cogió de la mano al resbalar, no me defendió ante los matones del cole. La hermana pequeña cuidaba al grande, le hacía la comida, le limpiaba la casa, lo organizaba todo. Y así he resultado. “Vamos a dormir, que mañana trabajas y te levantas temprano”. Toque de madre, apago la televisión. Hoy soy una periodista indocumentada en un país que me huele poco a Liberté, Égalité, Fraternité y mucho a segregación social. En definitiva, una gran metrópoli más. Pocos blancos se ven en ciertas líneas de autobús y el Metro es una mezcla explosiva de hombres de nariz larga y traje de chaqueta, nigerianos de camisas anchas y asiáticas que comen alas de pollo en el vagón sin importarles la mirada atónita de quien le observa. Como cada tarde, ayer, preparé la bolsa con los utensilios necesarios (libreta, boli, botella de agua y un “un ticket s'il vous plaît”) y salí a la calle. Sin embargo, antes, quise hacer de invitada modelo y baje la basura que hacia días gritaba desconsolada que por favor, la liberara del estrecho cubo de la cocina. Feliz abrí la puerta, baje las escaleras y me dirigí al cuarto de basuras. Entré, dejé la bolsa sobre el contenedor y me giré de nuevo hacia la puerta. Estaba cerrada. Y por más que busqué no había atisbo de manillar con el que abrir desde dentro. Definitivamente me había quedado encerrada en un cubículo de dos por uno y medio que olía a muerto. "¿En francés también se grita socorro?", pensé, y la sola idea de empezar a gritar ”s'il vous plaît, s'il vous plaît” me pareció tan ridícula que se me escapó una carcajada. Ya había comenzado a escudriñar la posibilidad de saltar un muro contiguo cuando por fortuna, mi mente se puso en marcha en la dirección adecuada. Pronto recordé que en el llavero colgaba una llave que no habíamos usado ni para el portal, ni para el buzón, así que probar con ella no me pareció tan descabellado. Y voila! Conseguir salir de aquel agujero. A veces ser una madre sin hijos no es tan malo. Cuando la supervivencia de tus pequeños imaginarios está en peligro, tu cerebro es capaz de hallar en menos de 30 segundos la manera de sacarte del apuro rápido y limpiamente.

11 comentarios :

Nacho Ortega dijo...

¡Jajajaja! ¡Buenísimo!

niña imantada dijo...

Eso mismo pense' yo cuando consegui' salir. De haberme quedado alli' hasta las doce que hubieran podido rescatarme el post habri'a sido otro, jajaja.

Valli dijo...

Hubiera pagado por haber leído el "otro"....;)

prometeo dijo...

Me ha encantado la frase "A veces ser una madre sin hijos no es tan malo". Yo solo espero que me hubiera pillado con el mp3 en el bolsillo, nunca habría recordado aquella llave pequeña que nunca supe, ni pregunté, para que servía.

Eres toda una madraza.

Julieta dijo...

Genial!!!!
Cuánto simbolismo, no Eme? Es la madre que llevamos dentro la que nos saca adelante, eso sin dudas.
Un baiser! (jaja)

niña imantada dijo...

Valli, que' mala sombra, me queri'as encerradaaaaaaaaa!

niña imantada dijo...

Yo iba cargada con mp3 y libro, pero ya te digo que de no haber podido salir lo habri'a pasado malamente con ese olor a putrefacto. Antes salto de ventana en ventana! Y entonces expli'cale a un france's que no eres una ladrona ;)

Gracias, prometeo!

niña imantada dijo...

Pues si', Juliet, al menos la educacio'n sexista que todas recibimos sirvio' para algo!

Besoooooooooos, mil!

Domingo dijo...

¡Aysssss, pero qué niña (imantada por supuesto) más lista, madre mía, que me la como a besos! ¡Ja,ja,ja,ja,ja! :)

alcorze dijo...

Pues no está tan mal tener ciertos instintos por lo que veo. Menos mal que pudiste salir pronto!!!

Sonix dijo...

Jeje, así que al final tu encierro con la basura tuvo final feliz... por suerte!
Nunca está de más tener ese instinto de madre y de supervivencia, se echa mano de él en los momentos que menos se espera. ;)

 
template by suckmylolly.com