martes, 1 de junio de 2010

NOTICIAS

De camino pienso que no hay ser más ridículo y estúpido que el joven universitario estudiante de Periodismo.
Y ahora si quieren atáquenme, pero recuerden que yo también crucé estos pasillos. Debo haberme hecho mayor, porque yo no me recuerdo tan a la moda, tan sobrada y tan tonta. En fin, puede ser una deformación provocada por el tiempo.
Entro y reviso una a una las puertas que están abiertas en busca de papel. Fuera quedan dos veinteañeras más cerca de los treinta que de los dieciséis. Acaban de encontrarse después de mucho tiempo, o eso intuyo yo. Me encierro y me bajo las bragas.
- Pero tía, ¿qué haces aquí? ¡Qué fuerte! Qué hace, seis años, ¿seis desde que acabamos?
- Sí, sí, mucho tiempo.
- Pero dime, bueno, ¿y sigues en la agencia de publicidad, qué haces en la Complu? Yo me he metido en el doctorado.
Nótese que una de las interlocutoras se mostraba mucho más emocionada, además de ser... digámoslo finamente: de una naturaleza diferente a la otra.
- Sí, bueno, no, estoy en una productora.
- Ah, qué guay. ¿Y qué haces, qué haces aquí? ¿Estás estudiando otra vez?
- En realidad no.
Y es en este momento cuando nuestra amiga cree dar el pelotazo del siglo.
- Soy profesora en la facultad.
- ¡Qué dices! ¡Qué fuerte! ¿De Publi o de Comunicación Audiovisual?
- Estoy dando Formatos en periodismo.
- Genial, ¿no? Yo estoy haciendo el Doctorado. Estuve en agencia, superestresante, y llevo un tiempo parada. Pero no te creas, tengo muchas ganas de volver al rollo agencia, porque me gusta mucho en realidad.
- Ah, pues hace poco ví al Chori.
- ¿Ah, sí? Jope, yo hace mucho que no sé de él, pero a Elvira la tengo en el Facebook.
Las dos siguen hablando de viejos compañeros, del trabajo en la productora de Raquel (vamos a llamarla así porque tenía cara) y poco a poco el orgullo de ésta va hinchándose e hinchándose como un globo. Debe estar pensando, "ya verás cuando ésta lo vaya contando por ahí, voy a ser la envidia de toda la promoción", y mientras, Jéssica (que también tenía cara), le pregunta ilusionada, porque es pija, pero más buena que el pan.
En estas que Raquel, con un ego que le está empezando a asomar por debajo de la falda, quiere hacerse la educada (aunque en realidad quiere pisotear un poco más a su vieja compañera de clase) y entonces le pregunta:
- ¿Y cómo es que dejaste de trabajar? ¿La crisis? ¿Te quedaste en el paro?
- Ah, no, dejé de trabajar cuando nació el crío.
- ¿El crío? - decir que Raquel tiene los ojos como platos sería no ser fieles a la realidad. Los tiene como un par de paelleras del récord Fairy.
- Sí, sí, mi pequeñín, ya tiene cuatro años, espera que te enseño la foto, que no te lo crees...
Me encanta que los planes no salgan bien y quien que se cree que ha dado la campanada, acabe con la cabeza baja explicando a la futura promoción de periodistas, que nunca hay que confiarse y que la noticia puede estar donde menos la esperamos.

26 comentarios :

alcorze dijo...

Qué grandes titulares, y cuánta letra pequeña, se puede sacar de estas conversaciones pilladas al azar.

Te ha quedado una entrada redonda. Me gusta esta faceta tuya de cuentacuentos con moraleja ;)

Beto Fdez. dijo...

Parece mentira que una peridosta como ella, como dices sabienco a ciencia cierta que la noticia está donde menos te esperas, caiga en ese error de creerse el centro precisamente de la noticia.
Je.
Y estoy de acuerdo contigo... yo al menos no veía tanta gente "sobrada" cuando recorría esos pasillos...

raúl dijo...

yo atiendo a muchos futuros arquitectos en secretaría y también son una raza peculiar, la verdad. la sobrez siempre es detestable, independientemente de la carrera universitaria que uno posea.

Domingo dijo...

Una de las primeras lecciones que te enseñan en las facultades de Periodismo es que el periodista nunca debe ser protagonista y que debe mantenerse en un discretísimo segundo plano. Si te saltas esta norma, a partir de ahí puede suceder cualquier cosa, pero a mí, más que sorprenderme esta conversación, lo que me produce es una insoportable pereza. Ahora, para ir al baño, mejor que el muesli, eso seguro. :)

Glossy dijo...

Pues en los últimos años el afán de protagonismo en esa facultad roza niveles insospechados. Yo ahora mismo estoy terminando mi cuarto curso alli.... y es agotador asistir todos los días a clases que se convierten en peleas de gallos a ver quién es el más guay de todos.
Lo de la competitividad por cualquier chorrada en esa facultad se ha vuelto insoportable...

niña imantada dijo...

jejeje, pues sí, eso mismo pensé yo, alcorze al releerme. ¡A veces me sorprendo a mí misma! Qué bien, qué bien...

Nada, todo el mérito lo tuvieron ese par de señoritas que me inspiró en los baños de una facultad de cuyo nombre no quiero acordarme...

¡Feliz martes!

niña imantada dijo...

La vanidad, Beto, la vanidad...
A tod@s nos gusta sentirnos alguna vez el centro del mundo. ¡Pero a ésta le salió mal la jugada!

Nos hemos vuelto unos abuelos de esos que dicen: ay, la juventud de ahora, ay...

;)

niña imantada dijo...

¡Futuros arquitectos!
Cuando se te pongan tontos háblales de la crisis inmobiliaria ;) jejeje

Sí, la sobrez es una de las cosas más detestables de este mundo.

¡Que viva la humildad!

niña imantada dijo...

Buah, Domingo, yo creo que el problema justamente de algun@s periodistas es que se creen el ombligo del mundo.

Al menos eso he aprendido yo, y por eso parece que poco a poco me voy diiiiiiiiiiiistanciando de la profesión.

¡Besos!

niña imantada dijo...

¡Ánimo, Glossy!

Debe ser duro ser dueña de un par de dedos en la frente y tener que escuchar estupideces. Porque estoy segura que esos debates de los que hablas se parecen más a los de La Noria que a una cosa razonada.

Espero que no todo sea tan aburrido como parece desde fuera.

Kelevra dijo...

Curioso que ni el ego ni la vanidad aparezcan en los pecados capitales, fijo que si volvieran a hacer la lista en versión siglo XXI aparecerían de los primeros, y el clero diría algo así como “la culpa es de la permisión con los preservativos”. En fin, que da igual que sea periodismo, químicas o medicina, da igual que sea una universidad, una biblioteca o un mercadillo, escenas como esas se escuchan demasiado a diario, y lo peor no es que se escuchen, es que a veces con solo mirar a una persona ya sabes que solo es su ombligo el importante.

Vértigo dijo...

que más da que haga la otra, un niño, un trabajo.. cada uno a lo suyo, la vida no es una competición...

niña imantada dijo...

No lo había pensado, Kelevra.
¿No está en los pecados capitales? Pues debería, debería. A su lado el resto son pequeñeces.

niña imantada dijo...

Bueno, Vértigo, inevitablemente nos relacionamos con gente, incluso aunque no lo queramos, y el chinchorreo es natural, el comentar espontáneo...

Beto Fdez. dijo...

¿Te puedes creer que lo primer que he pensado ha sido eso???? "Qué mayor me estoy haciendo... ya no es como antes"-
Vaya,vamos a pensar igual y todo...

Caótica dijo...

Bueno Kelevra, yo considero que el ego y la vanidad están incluidos dentro de uno de los siete, la soberbia.

De verdad de verdad, la carrera donde más egocéntricos hay es Bellas Artes.

la fuente de sed dijo...

Desde luego que cuando los planes no le salen a esa clase de personas que lo tienen todo clarísimo, un poquito de calor si que da.
Un besazo.

niña imantada dijo...

Anda, claro, ¿por qué no íbamos a pensar igual, señor Beto?

Somos unos viejunos, jejeje.

niña imantada dijo...

Puede ser, Caótica, soberbia. Igual a veces soberbia intermitente, porque mucha gente la practica sólo en determinadas ocasiones, como por ejemplo la Secretaría de una Facultad que suele ser lugar de tensión y conflicto.
Pues hale, ya tenemos el mal de nuestro tiempo dentro de los pecados capitales que a veces gusta saltarse ;)


¡Gracias Caótica!

niña imantada dijo...

Jejeje. Es cuestión de actitud, si la actitud de alguien ante "el notición" no me gusta, me alegro.

Aunque no soy muy yo de alegrarme del mal ajeno, las cosas como son.

¡Besitos, fuente!

Kelevra dijo...

Caótica, tienes razón en lo de que la soberbia engloba a los otros dos, pero casi mejor que los pondría todos uno a uno para dejarlo claritos, no sea que un algún penitente quisiera justificar sus actos apelando a una supuesta falta de información, ¡qué hay mucho listo por ahí suelto!.

Las cosas que nunca se dicen... dijo...

¿Por qué cuando se da que se encuentran dos personas después de unos años sin saber nada parece obligado ponerse al día, preguntar como te van las cosas, y parece inevitable la comparación?
¿Es que el hecho de estar años sin saber nada el uno del otro no es motivo suficiente para darse cuenta lo que se importan mutuamente?

Me gusta este post.

niña imantada dijo...

Jejeje, no sé, Jordi, pero es una verdad como un templo, nos entra la curiosidad por saber qué es del otro después de un tiempo sin verle, aunque en realidad tampoco hayamos hecho nada por enterarnos antes. A veces ese interés es sincero, tengo amigos con los que a penas hablo, pero cuando les veo siento un cariño y una complicidad enorme.
Otras veces es puro cotilleo.

Me gusta que te guste ;)

Ness dijo...

El periodismo de hoy, para algunos, se reduce a Sálvame con lo que no podemos obviar que quien lo estudia sufra un problema de ego exacervado. Yo misma, soy periodista y he de reconocer (aunque no pertenezco a ese sector Sálvame) que cuando consigues currar de lo tuyo (con lo que cuesta), es más fácil tener la cabeza en el aire, que los pies en la tierra. Suerte que tengo gente a mi lado que me mantiene serena. Es algo MUY importante. Me encanta esta entrada ;)

niña imantada dijo...

Yo creo que lo que ha desvirtuado tanto esta profesión es que ESTÁ DE MODA.

Saluditos compi de profesión ;)

Sonix dijo...

No había leído todavía esta entrada... y mira que ya me estaba cayendo mal la tal Raquel, ¡zas! Una narración redonda, me ha gustado mucho.

 
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