miércoles, 7 de abril de 2010

POSTALES

La Plaza de España guarda ese extraño sabor a plato combinao que embadurna todo Madrid. 
Comparto uno de sus bancos laterales con una mujer de Palencia que llegó ayer en autobús para conocer la capital en Semana Santa. El sol me pega de frente. Me gusta, así que por un instante dejo de observar la exótica mezcla de los que vivimos aquí y los que están de paso. Me veo ante un gran escaparate de fotos de postal y un paseo con kiosko de una ciudad de provincia, donde las parejas se besan, los niños visten de domingo y los jubilados pasean para bajar el colesterol. Y yo que no soy de aquí, que no me reconozco en sus calles, me siento más madrileña al contraste de esta gente cuyas palabras no entiendo y cuyos cutis reflejan los rayos del sol como queriendo hacerse con ellos.

18 comentarios :

Domingo dijo...

Madrid, áspera y amarga por un lado, también es una capital generosa y hospitalaria con quienes vienen de fuera. Y es ese batiburrillo, esa mezcla, la que nos da carácter y nos aleja, afortunadamente, del autismo y la endogamia.

niña imantada dijo...

Exotismo castizo ;)

Julieta dijo...

Me encanta poder leer esto :)
A mi el aroma del centro, me descompone y quedo mareada de ver tanta gente junta. Es que no estoy acostumbrada y parezco todo una atolondrada caminando por la cuidad (muy a mi estilo), lo reconozco... Pero me vieras trepando la montaña (jaja).
Un beso!, madrileña.

caliope dijo...

Sí, Madrid es eso, supongo, tan inabarcable y caótica que cualquiera puede encontrar su rinconcito propio.

Pero si sabes guardar un secreto, yo, que nací en la misma madrileña calle de O´donell y que aún trasiego por el interior de sus venas, no me siento la verdad muy de Madrid. Será porque mi más feliz infancia se encuentra lejos de allí...

Vallisoletana Impasible dijo...

Interesante postal.

niña imantada dijo...

De alguna manera, Julieta, os estoy acercando Madrid a los que estáis lejos, ¿verdad? Cuando vengas me cuentas si lo encontraste tal cual o apuntarías algunas variaciones ;)

¡Un beso, guapa!

niña imantada dijo...

¡Yo también nací en O'donnell! Pero "por accidente" que se podría decir.

(¿cómo se llamará a los que nacieron en el mismo lugar, tocayonacientes?).

niña imantada dijo...

Gracias, Valli.

(me voy a pasar a las artes gráficas).

Vértigo dijo...

pues a mí me parece que sí te reconoces en sus calles... Cualquier día nos cruzamos.

mariola dijo...

Siempre me gustaron las postales, y aunque Madrid no es de mis sitios favoritos siempre hay días en los que apetece perderse entre sus calles tan inmensas.

niña imantada dijo...

Si nos cruzamos promete que saludas, Vértigo ;)

(rara vez no me reconozco en algo, aunque sea un pepinillo).

niña imantada dijo...

Si te quieres perder, Madrid es el sitio. Aunque yo no paro de encontrar conocidos por sus calles, ¡el mundo es un pañuelo! O lo será Madrid...

Besos, mariola.

la fuente de sed dijo...

Los espacios donde coinciden gente muy distinta tienen su magia, sobretodo cuando ese espacio no homogeiniza a esa gente. Tengo esa impresión de Madrid. Como un bar donde se juntan los últimos de una noche de fiesta con los madrugadores que van a trabajar.

Vagamundos dijo...

Insomnio

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

Damaso Alonso

niña imantada dijo...

Preciosa imagen, fuente de sed, sí, Madrid es algo así, como dices, un bar donde todos son bienvenidos y cada uno es de su padre y su madre.

¡Besos!

niña imantada dijo...

Damaso Alonso, gracias, ¡Vagamundos! La opinión de un genio siempre es bienvenida.

Organza* dijo...

Si extiendo un chal sobre unos de los jardines de Madrid, abro una botella de vino blanco y me rindo a la ciudad ... Me creerían, loca?
Al menos, aquí en Lima, un poco =S ..

Besos 1000 =)

niña imantada dijo...

A mí no me lo parecería y a Madrid seguro que tampoco ;)

 
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