viernes, 25 de agosto de 2017

POR FAVOR, ¿LA SALIDA?

Es imposible ser siempre bufón y no acabar en urgencias por cervicalgia


Expectativas. Bloquean mis rodillas. Me oprimen los dientes. Mi cabeza va a explotar. Expectativas. No las mías, las de otras, las que cocino a fuego lento, con condimentos variados, olorosos e intensos, hasta formar un caldo espeso, indigesto y cargante.

¿Quién me creo? Mis decisiones acarrean consecuencias. Decepcionan, juzgan, hacen daño y han descargado camiones de arena entre tú y yo. Silencio que un día (te) impuse como única manera de salir viva de mí y que hoy me pesa cada vez que te huelo.

Expectativas. Es imposible ser siempre bufón y no acabar en urgencias por cervicalgia. Me he entrenado tanto en el arte de complacer que hoy no soy capaz de que me acepten en la escuela básica del “no salir corriendo”. O vivo pegada a ti (para que no me rechaces) o siembro campos de ortiga para evitar tu repudio. Y es que (siempre) tengo miedo.

Miedo a dejarme querer. Miedo a que me echen en cara que un día abrí las aguas y me marché sin tan siquiera una nota de despedida. Miedo por no estar a la altura. Miedo a no haber actuado bien. Miedo a volver.

Miedo. Expectativas. Culpa.

¿Por favor, la salida?

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