martes, 10 de marzo de 2015

DECIR ADIÓS NUEVAMENTE

Cómo olvidar aquella tarde y la noche que le siguió. Mis manos sobre la botella fría y una sonrisa fingida por un adiós que sí, dolía, pero al mismo tiempo esbozaba una liberación. Entonces era joven e indecisa y quería brindar por mí y tu partida, y emborracharme y dormir, y despertar como si nada de aquellos meses hubiese sucedido. Pero tuvo que sonar nuestra canción y encontrarme en mitad de la pista. 

Mis rodillas se rindieron. Mis pupilas echaron el cierre y el Ebro se desbordó. Porque no nos mintamos: los dos sabíamos que aquel amor hacía tiempo que deambulaba por las calles ebrio de tristeza y sin un mísero cartón o un cajero donde dejar caer sus huesos, pero decir adiós siempre da miedo.


1 comentarios :

Di dijo...

Si si. Da miedo. pero a los miedos hay que enfrentarlos y muchas veces es para mejor.
Un abrazo

 
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