domingo, 10 de marzo de 2013

QUEREMOS DEJAR DE SER MUÑECAS RECORTABLES

Para mí, como mujer, existen tres lugares especialmente hostiles: los polígonos industriales, las paradas del autobús a última hora de la tarde y la Asamblea de Madrid. 

El pasado siete de marzo tuve la suerte de poder asistir gracias a María Espinosa Llave, al debate abierto en el parlamento regional de la Comunidad de Madrid con motivo de ese maravilloso día en que todas debemos sentirnos agradecidas por haber nacido mujer. 
Confieso que días como estos, y sus resacas, acentúan esa identidad en conflicto que como mujer consciente me golpea internamente y sin descanso. ¿Quién soy yo?, ¿Quién eres tú?, ¿Dónde comienzo yo y dónde terminas tú?, esa confusión de límites que la familia, la escuela o la televisión nos inculcaron desde niñas y a la que día a día nos vemos intensamente expuestas, lo queramos o no. 

Nada más pisar las instalaciones de la Asamblea de Madrid recibí el primer golpe: "y por favor, te comportas como una niña buena". Instalado el ring, sin haberme percatado siquiera, sonó la campana: él, un cincuentón vestido de PROSEGUR, yo, una mujer que ya no está dispuesta a que nadie se crea con el derecho de tutelarle y menos aún, a qué le digan cómo debe o no comportarse. Finalmente medí bastantes mis palabras porque iba en nombre de una compañera, y estaba allí por algo importante: apoyar al movimiento feminista representado aquella noche en la proposición no de ley que como diputada electa por Izquierda Unida, María Espinosa Llave iba a exponer en la cámara regional.

María fue presentada por un presidente escurridizo que huyó rápidamente dejando en su lugar una presidenta "en funciones", y he de decir que desconozco si ésta es la terminología apropiada, pero es la manera más elegante y diplomática que se me ocurre para describir un hemiciclo casi desierto, colgado de un teléfono móvil y desintegrado en corrillos.
No voy a comentarles cada una de sus palabras, argumentos que me parecen no sólo interesantes, sino de vitales y urgentes, y no voy a hacerlo no porque crea que pueden conocer el contenido de su intervención en la web de la Asamblea de Madrid*, sino porque, simple y llanamente, fui incapaz de prestarle atención.

Durante la hora que duró el, seamos generosas, seamos cínicas, ¡llamémoslo debate!, me convertí en una especie de robot cortocircuitado bloqueado en un mismo mensaje: "esto no puede estar pasando". Y es que lo vivido en la Asamblea de Madrid es un ejemplo bastante gráfico de aquello con lo que cada día nos toca lidiar a las mujeres y hombres que trabajamos por la igualdad en esta sociedad.

Hablemos de mujeres que son golpeadas, que cobran un salario menor por las mismas funciones, y recibiremos aspavientos y risotadas. Saquemos el tema de la economía de cuidados, de su condena a los bajos fondos y falta de reconocimiento legal y monetario, y frente a nosotras se posicionarán arrogantes los diputados y diputadas en pequeños grupos hablando de banalidades. Nombremos el aborto, el derecho de las mujeres a hacer lo que consideren oportuno con su cuerpo, pongámosle cara al patriarcado y hablemos de sus secuaces, que en este lado del mundo privilegiado meten mano a nuestra intimidad y a nuestros estómagos a través de los recortes sociales, y nos veremos abocadas a rogar a una presidencia enemiga -si al menos queremos escuchar nuestra propia voz-, que por favor llame al orden.

Día a día me toca escuchar en la radio, la televisión y los corrillos del súper, que son tiempos difíciles, que toca apretarse el cinturón y evitar gastos innecesarios. Debe ser una casualidad que los derechos de las mujeres estén perfilados por delgadas líneas discontinuas. Su reconocimiento fluctúa al son que marcan los ciclos del capitalismo, y son siempre recortables. Más que derechos humanos y universales, parecen una concesión, un regalo que una mano santa desde el cielo, El Vaticano, o un sillón presidencial, nos han hecho en ocasiones por haber sido buenas.

De nuevo en el hemiciclo, María cometió un gran error, y exigió al partido de Unión, Progreso y Democracia, la destitución inmediata de Toni Cantó, no sólo como diputado, sino lo que es más vergonzante, como portavoz de su partido en la Comisión de Igualdad del Parlamento. 

"Nuestro diputado en el Congreso de los Diputados ha pedido perdón, y me parece que ha dicho la diputada, que si no lo destituimos nos convertimos en portavoces de la violencia. No voy a pedir que lo retire porque para retirarlo tiene que tener una mínima dignidad de la que estoy seguro que ella carece" (Luis de Velasco, portavoz de UPyD en la Asamblea de Madrid)**.

No vaya a creerse este diputado que ha inventado nada. Atacar nuestra dignidad, creerse incluso con derecho a otorgarla o arrebatárnosla, es algo con lo que nos enfrentamos diariamente cuando nos llaman putas, cuando nos dicen que mucho más guapas estamos calladas, cuando rechazan nuestras opiniones por no ser racionales o por mancharnos las bragas.
Resulta intolerable que personas que está pagando sus facturas con dinero público, que al parecer nos representan, acusen a mujeres víctimas de violencia de género de falsear sus lesiones, su miedo a que él llegue a casa, su bajo autoestima, su depresión, y llame mentirosos a todos sus familiares, echando cal viva sobre sus heridas y sobre el recuerdo de aquellas que por callar o alzar la voz, han perdido la vida. 

Soy consciente de que hay gente que quería celebrar un día de flores y bombones, el triunfo de la respeto y la igualdad entre hombres y mujeres, pero permítanme que les diga que ese día aún no ha  llegado.

Por ello, para mí, ningún 8 de marzo es día para celebrar, es sólo un nuevo día más de lucha.Y no porque lo diga la ONU o la Comunidad de Madrid, voy a mirar hacia otro lado y voy a permitir que me nieguen que está habiendo recortes sociales que afectan a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Tampoco voy a tolerar, ya sea por 24 horas o quince minutos, que justifiquen el abandono de quienes se están haciendo cargo de las personas dependientes -las mujeres- ni voy a admitir que continúen negándonos nuestro derecho libre y gratuito a abortar.

Y si en realidad, como decía el segurata de la entrada, soy una niña mala, me van a disculpar, pero es que me gusta pensar por mí misma.

* Intervención María Espinosa Llave: 7 horas 10 minutos.

** Derecho de Réplica UPyD: 7 horas 20 minutos 25 segundos

Puedes leer éste y el resto de mis artículos en Pikara Magazine.

3 comentarios :

María Espinosa dijo...

Gracias por tu crónica, Marta. La suscribo!
Ya veo que marca bastante una visita a la Asamblea. No me extraña... Ver para creer. Q conste q avisé que saldríais indignadxs...;)
Os paso un vídeo resumen del "debate", que refleja algo de lo que cuentas:
http://www.youtube.com/watch?v=72BuyKSEp84
Nos vemos en las calles
María

Greta dijo...

He vuelto y encontrar rincones como este me gusta.
Mi nueva casa es sellamabagreta.wordpress.com
Te invito a visitarme.
Un saludo, niñaimantada

niña imantada dijo...

¡Encantada, Greta! Nos leemos.

 
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