viernes, 10 de febrero de 2012

REINICIACIÓN FORZOSA DEL SISTEMA

Las hay que ponen morritos. Trogloditos que patean cubos de basura. Quienes tocan el claxon mientras insultan indiscriminadamente y también, por qué no, quienes saben transformarla en algo bello y contracorriente. La rabia, ¿te legitimaron para expulsarla?


Es curioso como un periodo tan corto y a la vez aparentemente superficial, la niñez, puede marcar el destino de las personas, y no porque redacte un código inmutable y universal, sino porque moldea con sus témperas de agua y sus tardes de columpio, nuestro primer prototipo de hombre o mujer adulta. Afortunadamente, no hay que equivocarse, éste no será jamás el definitivo.

"La rabia es una enfermedad viral grave y mortal que puede afectar a todos los mamíferos, incluido el ser humano" -me chivó mi minidiccionario de la Primaria - por ello se vacuna a los perros, por ello hay que tener cuidado cuando una descansa en la hierba lejos de toda edificación humana. Pero ¿y la rabia humana? Esa que a muchos nos han obligado a acallar desde niños y que, sin nosotros saberlo, nos silba de madrugada para que no conciliemos el sueño o nos impide llevar una relación sana con nuestras familias, amigos o parejas a las que, como buenas personas, comprensivas y correctas, siempre deberemos honrar y perdonar cualquier mal detalle.

Las hay que ponen morritos. Trogloditos que patean cubos de basura. Quienes tocan el claxon mientras insultan indiscriminadamente y también, por qué no, quienes saben transformarla en algo bello y contracorriente. La rabia, ¿te legitimaron para expulsarla?

Darse cuenta de que algo dentro de ti marca una cuenta atrás continua puede no ser un buen principio. Si la bomba que llevas dentro explosiona cada cierto tiempo para después volver a su estado inicial de cronómetro de juez en las olimpiadas, sentirás que nada parece avanzar. Desde la  ventana seguirás viendo el mismo frontón, la maceta abandonada del quinto y aquella adorable pareja de ancianos que todos los domingos sacude junta la ropa de cama. Cada cierto tiempo, te tocará "reiniciación forzosa del sistema". Lo creas o no, lo quieras o lo maldigas, tu organismo entrará en estado de sock, atravesará el hall de la desesperación, picará curioso algo de la nevera de la incredulidad postmoderna y finalmente acabará apoltronándose en el estado vegetal de la juventud adormecida. Claro que en el camino algo te regalará la vista y llegarás incluso a sentir cómodos tus pies en las zapatillas de lana y goma del presente, pero no te equivoques, tu boleto en la montaña rusa de las emociones siempre te conducirá al mismo fin antihollywoodiano: descarrilando y con tu cráneo hecho trizas junto a la máquina del algodón de azúcar (si no cambias las cosas).

Pero no desesperes: ¿te has propuesto gritar? ¿Pegarte con el cojín de patos de tu abuela? ¿Llorar hasta que el grifo de las lágrimas se haya secado? ¿Decir sencillamente que estás harto de que te traten así, tan injustamente? Puede que si jamás fuiste el rebelde, el Janes Dean del barrio o la quinceañera a la que todos tachaban de "un poco guarra" todo esto te suene. "Tú no eres él", "De nada sirve quejarse, hay que hacer", "¿Es sólo esto lo que has conseguido con lo listo que tú eres?". Los reproches no son para ti, cuando repartieron la capacidad de hacerlos se los llevo todos tu hermano, o quizá te han hecho creer que posees una coraza de hierro y que eres la superheroína de la mujer moderna. Pues no, la rabia es tan animal como humana, y tan necesaria de expulsar como la orina. Que quieres llorar, llora. Que quieres gritar por un megáfono que eres el rey del mundo a pesar de lo que diga tu tio el del Albacete, grita, pero no dejes jamás que ningún ser divino o carnal te diga lo que puedes o debes sentir en ningún momento. Y por supuesto, no te sientas culpable por desear que el pelmazo de tu jefe se caiga de bruces y se parta un par de dientes, o que a tu amigo la churri del bar de anoche le de plantón mañana.

Nadie es perfecto y puede que sea justo lo contrario a lo que piensas, el mostrarse natural y transparente aunque huela a sudor y a podrido, lo que te haga rozar la línea de la perfección. Así que grita al mundo: IDOS TODOS A TOMAR POR CULO (y deja de sentirte mal por si heriste la sensibilidad de alguien, créeme, sobrevivirá).

1 comentarios :

Dinsmoor dijo...

¡ASÍ se dice!
Gran post, me inspiras.
Gracias :D

 
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