sábado, 26 de noviembre de 2011

AMBIVALENCIAS URBANAS

Masca chicle como si le fuera la vida en ello, apretando su par de filas de dientes con rabia. Rabia, como un árabe tunecino o un senegalés en Francia.

Como suele ser habitual en ella, acaba de escribir las palabras más dulces de la mañana -habitual-. Sin embargo, al salir a la calle masca chicle como si le fuera la vida en ello, apretando su par de filas de dientes con rabia. Rabia, como si de un árabe tunecino o un senegalés en Francia se tratara. -¿Por qué me odio tanto?- piensa.

Salta la barrera en el Metro. Empuja para colarse en el tren. Mira con asco al hombre exageradamente alto y fuerte que le golpeó accidentalmente en la vía. Esta mañana odia también a toda la Humanidad.

Ser o no ser. Expectativas o realidad. ¿Es la madre de familia candorosa o la profesional independiente e inflexible? ¿La afectiva y generosa o la que no necesita nada ni a nadie para sobrevivir? Es o no es, así, sin términos medios, ¿lo es?, ¿es todo o no es nada?

2 comentarios :

patapalo dijo...

Yo he pensado muchas veces en esta ambivalencia entre el refugio del hogar y la batalla exterior del día a día en la ciudad; "llena de lucha, de frentes, de conversaciones urgentes."

-Hace falta ser jodidamente valiente...-

Siempre acertando en el centro de la diana. Muy buenos tus post.

Carlos dijo...

En ocasiones uno odia el mundo que le rodea sobremanera...

 
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