domingo, 16 de octubre de 2011

MEDIO MILLÓN DE PERROFLAUTAS

Una revolución que no me permita bailar no es merecedora de luchar por ella (Enma Goldman).
Un joven porta papel y mástil: "Para Intereconomía yo soy un perroflauta peligroso". En estos meses de lucha, desde que la fiebre del 15 de Mayo encendiera la mecha que poco a poco se diversificó y rebajó con analgésicos, muchos han sido quienes han descalificado a esos grupos de indignados, sociedad civil harta de que les vendieran una moto que ni siquiera pueden pagar. Perroflauta: 1 Persona, habitualmente joven y con aspecto descuidado, que puede verse como un hippy en su acepción más moderna (Fundación del Español Urgente, 2011). 2 Individuos sin derecho a la reivindicación porque viven -o pretenden hacerlo- al margen del sistema capitalista. 3 Término peyorativo para descalificar y anular discursiva y políticamente todo tipo de protesta ciudadana.
Si alguna de las cámaras deslegitimadoras-manipuladoras de televisión hubieran captado a una servidora ayer desde la recta de Ronda de Segovia a la Calle Alcalá, seguramente abrían abierto bocas en torno a ese mismo argumento reduccionista y maniqueo: “¿En serio creen que esta chica puede ser tenida en cuenta? Pero por favor, ¡si mide 1.60! Ha debido perderse el 40% de los acontecimientos”. 
Y así es, debo confesarles que mi vista menguada no podía ver el fin de la marea humana que desde esa mañana marchaba en columnas desde la periferia hasta el centro de la ciudad. No pude escuchar todas las consignas, leer todas las pancartas, ni sonreír a las miles de personas (jóvenes, ancianos, niños) que por fin se han sentido libres, fuertes y sobre todo respaldadas para salir a expresar lo que piensan, tomar las calles y ser dueños de una opinión que hace tiempo que se olvidó de ser pública. 
Tarde o temprano alguien tendrá que escuchar estas voces, sonido de silbatos de amas de casa, proclamas de desempleados, megáfonos de obreros y canciones infantiles, sonidos de batucadas y gritos sin miedo de jóvenes y estudiantes. Tendrán que hacerlo porque si hay algo cierto, algo que les pueda contar desde mi reducida existencia, es que la lucha sigue, la lucha continúa viva y en crecimiento, porque el 15-O no se dio sólo en Madrid, fueron 80 países, 800 ciudades en todo el mundo las que gritaron a una “Basta ya de la dictadura de los Capital”, y lo más importante, lo que hace a las protestas perdurables en el tiempo: mientras lo hacían, la gente sonreía.

Mis condolencias a los detractores, no ha llegado como vaticinaban, el momento del hastío que supondría el fin.

2 comentarios :

prometeo dijo...

no, no ha llegado el hastío y si, si que la lucha continúa, hay que hacer algo, y cada día está más cera saber en qué consiste ese algo que nos libre de este mundo corrupto...soy de Badajoz, el sábado me manifesté, una manifestación modesta, pero los modestos también existimos...y el sábado iré a Madrid a defender la enseñanza pública...
PD. Perdona que me haya alargado, me he emocionado. Por cierto, escribes genial y te dejo un regalo...

http://www.youtube.com/watch?v=mEl3RgUo9rk

La Perfida Canalla dijo...

Los que siempre se quejaban de una juventud pasiva descalifican ahora a la misma juventud cuando toman una posición encaminada a un nuevo movimiento..
Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita

 
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