En Madrid y en todas partes...menuda moda... Hace poco trabajé para un concurso de belleza...había niñas que estaban increíblemente delgadas y todavía decían que el bañador les hacía tripa !! Sin duda es una mezcla entre complejo de inferioridad y problema mental ...
Las encuestas dicen que las prefieres con curvas y SANAS, así que...ya voy yo pa Madrid a poner la carne de cañón este septiembre!
¿Estamos seguros de esto??? Yo veo por Madrid unos chasis monumentales, eh???? Madrid es la capital de los monumentos... solo hay que darse un paseo por cualquiera de sus calles... no hay más que verte, jejejejeje.
Impera lo delgado. Es una de las servidumbres del siglo XXI. Y la verdad es que es, entre otras cosas, un tostón. En mi entorno de amigas, como se me ocurra invitarlas a comer o a cenar, ya se están pidiendo una ensaladita y una botellita de agua, ¡y encima no se terminan la ensalada! Joder, es que te hacen sentir hasta culpable por pedirse uno algo más sustancioso. A veces, incluso, de lo parco que es el menú que ellas se piden hemos acabado yo comiendo mientras la chica de turno me miraba comer. Qué tensión. Qué mundo tan absurdo.¡Ja,ja,ja,ja!
Hace tiempo que dejó de preocuparme eso de que las chicas están cada vez más flacas... ahora me preocupa ver eso en los niños, antes no me daba cuenta. Si por mi fuera, les daba la teta a todos!
Lástima que las creencias destructivas no se noten tan fácilmente como la evidencies físicas. Espero el día en que la formación en inteligencia emocional y gestión de las emociones sea más importante que los juicios que los demás y uno mismo realiza con demasiada facilidad. ¿Quién sabe?
No me gustan las niñas frágiles que caminan como si lo hicieran sobre una cuerda de tender (ni la soberbia con que mascan chicle al pasar por tu lado). Me gustan los amigos que se abrazan cada día como si un horrible conflicto bélico les hubiera separado durante años. Me gustan las parejas de ancianos que (aún) pasean cogidos de la mano como en aquellos (no tan felices) años treinta. Me gusta el primer bocado del niño a su merienda. Me gustan los gorros con orejas. Me gustar ser como soy y convencerme de lo contrario sólo me traerá problemas.
Llevaba aquella sandalias marrones de plataforma que ahora veo horribles y que mi madre se empeñó en guardar “porque están nuevas” y “por si te da por volver a ponértelas”. También la camiseta azul que pensaba que me sentaba tan bien y cuya vida alargué más de lo recomendable. Tenía 11 años. De vacaciones en la playa, como tantas veces, me tocó compartir cuarto con un niño al que detestaba, mi hermano. Mis padres descansaban en una habitación al final del pasillo, en un pequeño patio que se abría al final de la línea recta iluminada con pequeños farolillos de cerámica. Yo solía ducharme con avidez tras llegar del chapuzón mañanero o de media tarde, meterme en mi combinación favorita (que incluía esos zapatos tan altos, la camiseta de tirantes y una falda pantalón verde que dejaba ver de principio a fin mis piernas) y corría nerviosa al cuarto de papá y mamá. No lo hacía porque les extrañara, si no más bien, para cruzarme a las 14.05 con el joven alto y de dudosa procedencia que...
Comentarios
Hace poco trabajé para un concurso de belleza...había niñas que estaban increíblemente delgadas y todavía decían que el bañador les hacía tripa !! Sin duda es una mezcla entre complejo de inferioridad y problema mental ...
Las encuestas dicen que las prefieres con curvas y SANAS, así que...ya voy yo pa Madrid a poner la carne de cañón este septiembre!
Besitos!
Yo veo por Madrid unos chasis monumentales, eh????
Madrid es la capital de los monumentos... solo hay que darse un paseo por cualquiera de sus calles... no hay más que verte, jejejejeje.
¡Gracias por el cumplido! Imagínate, y eso que no me has visto de cuerpo entero :P
jajajajajajajajaja
Yo cuando salgo a comer/cenar por ahí, lo que más me gusta pensar es qué me pediré de postre... ¿habrá algo de chocolateeeeeeeeeee? Arrrggggghhhhhh...
Espero el día en que la formación en inteligencia emocional y gestión de las emociones sea más importante que los juicios que los demás y uno mismo realiza con demasiada facilidad. ¿Quién sabe?