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CAMINOS

Echo de menos aquellos tiempos de novios, de salir de la casa a vivir en las calles. Camino rápido con paso ligero pero pisada fuerte. Trato de dejar al resto atrás, de encontrarme sola, para verme, para verlo todo en el paisaje, para sentirme mi mirada, lo que nadie puede intuir ni reconocer en un seto, una estatua, la arena.  Camino por las piedras, cruzo fuentes que en perspectiva parecen siempre la misma, pero no lo son, como tampoco lo soy yo con el paso del tiempo. Su piedra es más rugosa, más lisa, la caída del agua aún está o se ha secado. Acelero para verlas en movimiento hasta que llega el momento, el momento de escribir, de observar-me-, mirar –me-, de parar.  Recuerdo París, las calas, el monte, ¡hace tanto que no me pierdo, que no me escucho a mí! Descubro el soporte metálico que espera a que como higuera, trepe por él, creando intrincadas y múltiples combinaciones, y me siento agobiada, no quiero vivir esclava a una estructura.  Deshago lo an...

MADRID

En Madrid, algunas muchachas dejan caer su amor en las aceras.  Quizá piensen que nadie les ve.  Quizá anhelan que alguien las vea.

POEMARIO

Qué difícil es vivir con un corazón de lado, un corazón anoréxico que se niega a comer de lo que no está acostumbrado, que se esfuerza por caber en los rincones más estrechos de esta geografía y que siente a junio llover y esta vez, no es una de sus pesadillas. Abierto, cerrado, este libro me está costando la salud "este libro me gusta casi tanto como tú", le canta la lluvia a mi corazón embarrado.

EN DUELO

Te he querido tanto que a todos mis amantes les he hablado de ti. Jamás me habría imaginado que un "y el tiempo dirá" fuera a ponerle punto y final a nuestra historia. Me has hecho muchas tropelías, pero esta vez te has pasado, me has roto el corazón.

CORAZÓN EN LA GARGANTA

No sé frenar. No sé frenar si no es contra un muro. Y mi pie derecho parece pegado al acelerador.  Veinte, cuarenta, sesenta, hasta a ochenta por hora corren mis emociones en poblado. Y no sé qué hacer, no sé cómo controlar esta tendencia suicida. Tengo el chasis abollado de chocar una y otra vez contra tus palabras. Soy la voyeur de tus sueños con otra. Tú que sigues follándote su recuerdo mientras yo lucho para que no te conviertas en el cáncer de mi corazón. Tengo el corazón en la garganta. Amenaza con saltar, pero yo no le culpo.

INVIERNOS

Hoy, 1 de diciembre de 2011, ha llegado el invierno a Madrid (y a mi corazón).

CAMINAR

Su corazón también está hecho polvo. Es asmático y ya no aguanta más carrera.  Se ha rendido pero no puede dejar de latir, irracional, vacío, mientras su cabeza le compadece. Dentro de nada sus pies tomarán el mando y será un cuerpo vagabundo por las calles de Madrid, sin intención, sin destino y sin luchas internas, sólo un cuerpo, dos pies que caminan. ..