Llevaba meses estudiando la teoría Neoplástica. Había aprovechado la crisis del ladrillo para hacer acopio de material. Nadie podría frenarla. Los nazis del mundo envidiarán mi muro, verás, a mí nadie más me rompe el corazón. Y entonces, sin corrimientos de tierra, grúas de quince toneladas o cajas de dinamita, llegó él. Y ella tuvo que mandar a la mierda los planos, enterrar cimientos y alquilarse una casita con una valla a la altura de las rodillas. [inspiración: Caótica]
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