Es lo que hablábamos el otro día, querida Marta. Madrid se nos está haciendo pequeño, y cada día más. Nos sentimos quizá un poco acorralados y de ahí que cada vez cobre más fuerza nuestro deseo de cruzar fronteras.
A veces cuando un@ está de frente a la puerta no ve ni siente si quiera a la gente. Pero tienes razón, fuente, está ahí y merece que alguien se gire y la observe.
No me gustan las niñas frágiles que caminan como si lo hicieran sobre una cuerda de tender (ni la soberbia con que mascan chicle al pasar por tu lado). Me gustan los amigos que se abrazan cada día como si un horrible conflicto bélico les hubiera separado durante años. Me gustan las parejas de ancianos que (aún) pasean cogidos de la mano como en aquellos (no tan felices) años treinta. Me gusta el primer bocado del niño a su merienda. Me gustan los gorros con orejas. Me gustar ser como soy y convencerme de lo contrario sólo me traerá problemas.
Llevaba aquella sandalias marrones de plataforma que ahora veo horribles y que mi madre se empeñó en guardar “porque están nuevas” y “por si te da por volver a ponértelas”. También la camiseta azul que pensaba que me sentaba tan bien y cuya vida alargué más de lo recomendable. Tenía 11 años. De vacaciones en la playa, como tantas veces, me tocó compartir cuarto con un niño al que detestaba, mi hermano. Mis padres descansaban en una habitación al final del pasillo, en un pequeño patio que se abría al final de la línea recta iluminada con pequeños farolillos de cerámica. Yo solía ducharme con avidez tras llegar del chapuzón mañanero o de media tarde, meterme en mi combinación favorita (que incluía esos zapatos tan altos, la camiseta de tirantes y una falda pantalón verde que dejaba ver de principio a fin mis piernas) y corría nerviosa al cuarto de papá y mamá. No lo hacía porque les extrañara, si no más bien, para cruzarme a las 14.05 con el joven alto y de dudosa procedencia que...
Comentarios
Que no tienen que ser de autobús, por cierto!
Küsse!!
Mil bss reinaa!!!
Un saludo, Bell!
Besos!
Besos y ánimo!
Demos espacio a la arbitrariedad, me gusta, yo misma, gracias ;)