Aunque es una generalización, "todo tiene su final", uno o una debe ser consciente de ello. Hay que aprender a cerrar etapas, a olvidar personas, a borrar recuerdos presentes... el pasado puede doler y entonces debes preguntarte: ¿cómo vivo yo, ahora, en el presente, aquello que sucedió en el pasado y que ya no es? depende de como respondas, sabrás que quizás debes cerrarlo para poder empezar con una nueva ilusión, un nuevo sueño o alguien especial que te está esperando. Un abrazo.
¡Sí! A veces nos ofuscamos, no sabemos perder, o no queremos pensar que quizá de esa manera ganemos.
Nos creemos el centro del mundo pero en realidad, todos los que nos rodean han perdido personas, sentimientos, momentos, ¡y han seguido con sus vidas!
Así que, sí, los fines existen y hay que seguir viviendo sin desintegrarlos de nuestras vidas, hay que echar en la mochila todo lo que aprendimos de ellos ;)
No me gustan las niñas frágiles que caminan como si lo hicieran sobre una cuerda de tender (ni la soberbia con que mascan chicle al pasar por tu lado). Me gustan los amigos que se abrazan cada día como si un horrible conflicto bélico les hubiera separado durante años. Me gustan las parejas de ancianos que (aún) pasean cogidos de la mano como en aquellos (no tan felices) años treinta. Me gusta el primer bocado del niño a su merienda. Me gustan los gorros con orejas. Me gustar ser como soy y convencerme de lo contrario sólo me traerá problemas.
Llevaba aquella sandalias marrones de plataforma que ahora veo horribles y que mi madre se empeñó en guardar “porque están nuevas” y “por si te da por volver a ponértelas”. También la camiseta azul que pensaba que me sentaba tan bien y cuya vida alargué más de lo recomendable. Tenía 11 años. De vacaciones en la playa, como tantas veces, me tocó compartir cuarto con un niño al que detestaba, mi hermano. Mis padres descansaban en una habitación al final del pasillo, en un pequeño patio que se abría al final de la línea recta iluminada con pequeños farolillos de cerámica. Yo solía ducharme con avidez tras llegar del chapuzón mañanero o de media tarde, meterme en mi combinación favorita (que incluía esos zapatos tan altos, la camiseta de tirantes y una falda pantalón verde que dejaba ver de principio a fin mis piernas) y corría nerviosa al cuarto de papá y mamá. No lo hacía porque les extrañara, si no más bien, para cruzarme a las 14.05 con el joven alto y de dudosa procedencia que...
Comentarios
Es cuestión de actitud. ¡Ánimo!
Un abrazo.
Nos creemos el centro del mundo pero en realidad, todos los que nos rodean han perdido personas, sentimientos, momentos, ¡y han seguido con sus vidas!
Así que, sí, los fines existen y hay que seguir viviendo sin desintegrarlos de nuestras vidas, hay que echar en la mochila todo lo que aprendimos de ellos ;)
Besitos, Las cosas que nunca se dicen
"Amar la trama no el desenlace" ;)