Llevaba aquella sandalias marrones de plataforma que ahora veo horribles y que mi madre se empeñó en guardar “porque están nuevas” y “por si te da por volver a ponértelas”. También la camiseta azul que pensaba que me sentaba tan bien y cuya vida alargué más de lo recomendable. Tenía 11 años. De vacaciones en la playa, como tantas veces, me tocó compartir cuarto con un niño al que detestaba, mi hermano. Mis padres descansaban en una habitación al final del pasillo, en un pequeño patio que se abría al final de la línea recta iluminada con pequeños farolillos de cerámica. Yo solía ducharme con avidez tras llegar del chapuzón mañanero o de media tarde, meterme en mi combinación favorita (que incluía esos zapatos tan altos, la camiseta de tirantes y una falda pantalón verde que dejaba ver de principio a fin mis piernas) y corría nerviosa al cuarto de papá y mamá. No lo hacía porque les extrañara, si no más bien, para cruzarme a las 14.05 con el joven alto y de dudosa procedencia que...
Comentarios
Digo yo, ¿no?
Mejor directeces, sí, raúl.
De lo del cacao mental, doy fe. Cuando quieren una mujer liberada de repente les salta un cable y oye, ya se cansaron; y cuando es mojigata, la ponen verde porque no es lo que ellos esperaban.
Yo también soy más de "hacer el amor", pero cuando eso no puede ser, "echar un polvo" tampoco está nada mal ;)
Y siguiendo con citas como decían en Vickie el Vikingo me encanta ese texto: Estoy entusiasmado!!! ;D
Gracias Dios por crear el feminismo y el pecado.
Pero gracias, sobretodo, por hacernos débil a él... Si es que... en el fondo no eres tan malo.
:D
Yo siempre me comprometo con darle placer a mi desconocida. Más le vale a la desconocida que haga la misma promesa.
¡A mí me entusiasma leerte por aquí, alcorze ;)!
Ya está bien que el placer sea monopolio masculino.
A ver si eso cambia, Nacho ;)
A mí también me gusta hacer bien las cosas ;)
Quizá un día deje de ser complicado ;)
Creo que prefiero las verdades a medias, y los rechazos sutiles.
Estoy harta de comentarios edulcorados. Me gustaria por una vez, saber a qué estoy "jugando" exactamente.
¡Me encantó tu forma de contarnos lo del holandes! Da para una entrada ;)