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AGOSTO

No es justo criticar las letras tristes de alguien (cuando tú también estás rota). Hace meses que no hablamos el mismo idioma. Quizá la línea se ha averiado o he sido yo quien ha olvidado combinar correctamente consonantes y vocales. Puede que en tu aparato sólo se escuche ruido porque siempre saltas a la yugular o te marchas dejándolo descolgado. O quizás, sencillamente, te has cansado de mí, y mis rarezas ya no te parecen tan interesantes. A veces me gustaría que pudieras ver más allá. Que pudieras sentir por un instante como una mujer. Que entendieras lo que supone la responsabilidad de los cuidados, la división sexual del trabajo, lo que agota la carga mental. Que me intuyeras sola y que no tuviera que ser yo quien explicara algo que jamás alcanzarás a entender (no tener que de-sa-rro -llar -la-i-de-a/tra-du-dir-me/jus-ti-fi-car-me/dar-te- pe-na-). Puede que no sea  es justo criticar las letras tristes de alguien cuando tú también estás rota. El eg...

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¿Todavía le das el pecho? ¿No duerme ya del tirón? ¡Vaya cara !¿Estás cansada? ¿Y entonces ya se pone de pie? Espera que empiece a andar, te va a reventar. Una piensa que todo va a ir a mejor, y es al contrario. Querido L., desde que estás con nosotros no paro de responder las mismas preguntas una y otra vez y de escuchar opiniones que nunca pido. Sé que hay momentos malos, sobre todo para ti, pero también sé que pasan y que si te abrazo fuerte y bailamos juntos "Salvación" de Arde Bogotá se van más rápido. Es probable que nunca escuches de mi boca que eres lo más grande que hice en mi vida porque afortunadamente tu madre se siente orgullosa de haber conseguido otras muchas otras grandes cosas, pero eso jamás te hará menos importante. Ya has pasado más tiempo fuera que dentro de mí y he de decirte que cada segundo contigo es un cupón premiado de Navidad. Adoro ver tu carita cuando descubres algo por primera vez y sentarme a tu lado y alistar tus juguetes y observar c...

B.

Es difícil repetirse “está mal, ahora no puede” y vivir (a veces). Ha dejado de beber, come sano y hace deporte. Esculpe en su cuerpo lo que tú necesitas. “Es por aquí “, el (decimonoveno) intento  inútil  de solucionar algo que no está en su mano. Tiene miedo de que no estés tú al otro lado del volante, de que esos muros vuelvan a cerrarse y morir asfixiada al otro lado.  Aguanta un nuevo crochet de la vida. Se tambalea. ¿Qué hay de ella en esa historia que coloreas cuando no estáis juntos?  A ambos lados del camino, extensos campos de cebada y un octogenario en bicicleta.  No quiere volver. No quiere volver a estar sola.

LOS DÍAS GRISES

No es la primera vez que estoy aquí. Curiosamente siempre me recuerdo en verano. En verano, con pareja y sola, tratando de reconstruir  no sé el qué en un solar desolado.  Lo he intentado varias veces, pero no soy capaz. Escribir diarios es cosa de valientes. Yo aún no estoy preparada para hacerme cargo de ciertos episodios de mi vida. Se me siguen haciendo bola, como los champiñones, aunque disimule con elegancia cada vez que me como una pizza carbonara. Creo que me voy a morir pensando que hay partes de mí que no vas a poder entender nunca . Mi profundo autodesprecio, la vergüenza de no ser suficiente y la tristeza que a veces me invade, extremadamente vívida desde adentro, y desde a fuera, tan irracional. La escucho atenta. Tiene 18 años, ganas de comerse el mundo y mucho miedo. Ojalá alguien a su edad me hubiera dicho que no había nada malo en mí. Ojalá alguien pudiera decírmelo ahora, porque yo no me creo. Beber cerveza y escuchar Un golpe de suerte  desbloquea mi sa...

SÓLO YO

No eres lo suficientemente guapa, delgada, inteligente o divertida. En serio, mírate. Tú no eres como ellas. Ha sido un año de darme mucha importancia y al mismo tiempo, tirarme a lo más profundo del cubo de la basura.  De sentirme pequeñita, insignificante, como la nota en la nevera que acaba sepultada por el nuevo "Menú del mes" bajo el imán de recuerdo de aquellas vacaciones en Tarragona. De compararme, de competir, de no encajar en las expectativas y pensar que eso me condenaría a la soledad eterna. De desmarcarme y que tiraran de mi correa. De no rendirme, de pelear hasta la ansiedad y los números rojos en la cuenta. De hacer las cosas bien, hacer las cosas mal, y seguir viva. De gritar, de no callar, y de marcharme de aquellos lugares donde yo no podía ser yo. No ha sido un año fácil. He soportado mi nariz de payasa más de lo que hubiera querido. Me he marchado de demasiadas fiestas llorando. He echado de menos tanto como he comido en exceso carbohidratos, y me ha cost...

ESTA MAÑANA

Nunca he tenido la piel tan hidratada. Jamás había enmarcado mis propios dibujos. Antes, ni siquiera dibujaba.  Yo, antes leía . Ahora también. Se me da fatal gestionar los conflictos internos de mis parejas. Por eso, en las últimas dos horas, me he comido una bolsa de pipas, media de pistachos, dos frutas (por eso de compensar) y un trozo de queso; y he frenado, al menos tres veces, mi impulso de huir. Esta mañana ha anochecido en Madrid.  Estoy sola, sola en casa y no me concentro entre tantas montañas de papel, tantos "to do" y tantas ganas de nada.  Un caballo sin nombre descansa en el sofá, junto a mi guitarra, mientras que un picor interno de estómago y corazón mantiene mis posaderas lejos del rincón de la productividad. Vivir huyendo , creo que en eso somos éramos parecidos. Tú marchabas al monte y yo, yo lloraba calle abajo hasta el centro. Aunque, huir ¿hacia donde? Huir, ¿para qué? Si nunca me había puesto tan cachonda que me hicieran croquetas.  ...

LA INCOMODIDAD

Hoy me he pintado la cara para no parecer tan triste. No ha funcionado. Últimamente los sábados me recuerdan demasiado a una vida anterior. Agoto las mañanas en pijama, escuchando canciones de La Cuenta Atrás , arrastrando los pies de habitación en habitación. Recojo la casa, barro y friego, y relleno las baldas del frigo. He vuelto a autoproclamarme madre de una familia que no existe, y  que esto te ocurra una vez es una putada, dos, es que eres gilipollas. Hoy me he pintado la cara para no parecer tan triste. No  ha funcionado y ahora me siento vacía y sola. Vacía, sola y guapa como una modelo de la televisión. No consigo conjugar ser "la fuerte e independiente" y necesitarte tanto. Y me avergüenzo de ello. Mañana es ocho de marzo y me pregunto si no sería buena idea pasearme por las calles de Madrid con esta proclama:  "Hombres del mundo, nada nos haría más felices que que se hagan responsables de sus hogares. Dejen de regalarnos cosas material...

LA DISTANCIA INSALVABLE

No sería justo culpar a Enero. Soy melancólica por naturaleza.  Estoy s ola en mitad de un descampado. Tengo miedo. Bajo mis pies, escombros, latas de cerveza oxidadas, una silla de playa y restos de una hoguera improvisada al compás de una rumbita mala.  Antes, cuando quería huir de algo o de alguien, caminaba. Lo hacía sin rumbo fijo, en mis calles o en ciudades extrañas, con la mirada baja y las mejillas cortadas por el frío. Caminaba  hasta que lograba que se me escapara una lágrima, era mi manera de amansar la rabia y dar salida a mi dolor. Afortunadamente esta noche mi vecino no ha intuido las rayas azules de mi pijama bajo el pantalón. Afortunadamente, porque habría sido mi respuestas más bochornosa a la vuelta del Chino tras la ya mítica “¿y tú amigo, dónde está?” , o la descarada apología a mi novio del del bajo C. Jamás imaginé que aquella Noche de Reyes me regalía nuestro reencuentro en Pozuelo de Alarcón.  “Sabes que echo de menos tus palabr...

LA CHICA DE LAS PUERTAS TRASERAS

El silencio reina entre canción y canción, pero ya no hay tristeza. La Navidad se acerca con su parca de cuadros rojos y negros mientras yo la observo de lejos fingiendo ser la señora de mi casa.  Éste  ha sido el año de cambios, poca lluvia y alerta por contaminación, en el que se me han muerto dos cactus y he abandonado personas, trabajos y estaciones de autobuses a lo grande.  He dejado de ser la chica de las puertas traseras.   No, no he llegado a hacerme con el robot de cocina y he vuelto a engordar ese par de kilos que me impide calzarme los vaqueros que tanto me gustan , pero he dejado de sentir culpa. Últimamente  sólo sé que te extraño y que la fuerte marejada en mi pecho ha amainado, n o sólo no te marchas, has comenzado a abrazarme en sitios públicos.  Antes creía que  sólo escribía cuando estaba triste porque tenía la extraña sensación de no merecer lo bueno que me estaba pasando. Hoy, quiero registrarlo todo, su olor, su ...

Y VICECERSA

Cada vez que te digo te quiero, me cago de miedo. Anoche fue otoño en Madrid, cerraron las piscinas y se inundaron los garajes. Me pasé todo el día comiendo y tuve que cerrar las ventanas y ponerme el pijama mientras decenas de conductores desesperados aguardaban a que alguien les rescatara de una inmensa balsa de granizo en la M40. El frío se me coló en el pecho y por primera vez en mucho tiempo, sentí que estaba sola. Últimamente no dejo de encontrarme palabras tuyas entre mis libros. Notas que debiste escribir, preso del miedo, cuando no era yo, sino la noche, la que llegaba pronto a casa. Palabras que coloco sobre mi lengua y paladeo, en vano, porque ya no me saben a nada.  Hasta hace unos meses pensaba que había cosas que sencillamente no eran para mí: pintarme los labios, tocar la guitarra, peinarme con la raya al medio o ligarme al tipo más guapo de la fiesta. Y a pesar de que casi nunca hablo de mí, aquí sigues, imaginándome. Solía preguntarme cuándo se can...

UN HOMBRE BUENO

Siempre escucho a Antony & the Johnsons cuando quiero ponerme triste, y nada se me antoja más doloroso que añorar a un hombre muerto. Llevo toda la semana sin dormir. Con dolor de cuerpo. Y puedo achacarlo a mil cosas. Siempre puedo, la RA-CIO-NA-LI-ZA-CIÓN es lo mío. Pero, ¿a quién pretendo engañar? Soy todo entrañas, todo corazón, un totum revolutum de emociones encontradas con patas. Hace unos meses ni siquiera sospechaba el principio de   la marejada . Cómo para imaginar algo semejante a lo que siento ahora. No se ha fabricado aún la cerveza necesaria capaz de amortiguar esta caída.  Por un instante creí, que tú y yo (que nuestra historia) sería diferente. Y tienes razón. Soy una egoísta. Siempre he querido salir aséptica y airosa de esta ruptura.  Perdóname. Jamás fue mi intención rompernos el corazón (en mil pedazos). Por primera vez en mucho tiempo,  yo no soy la prioridad en tu partida y, te confieso, esto me está costando. Siendo j...

ALTO EL FUEGO

Lo mejor de haberme levantado a las 5 es la sensación de que aún no es mañana y el recuerdo de sus besos sigue vivo en mis mejillas.  Un café con leche muy caliente y un cruasán de chocolate, por favor. Dos cacatúas setentonas pasan revista a toda la fauna de la cola de embarque mientras al otro lado del cristal, Madrid amanece.  Ahora que en los bares los hombres me miran y hasta torpemente se me acercan, pienso en aquellos días en que llorando te pedía que salieras de mi cabeza. Había olvidado lo feliz que soy cuando hago cosas por mí, y que fui yo quien se resistió a dejarte marchar, por miedo a habitar un recuerdo en el que tú ya no estabas. No me da miedo viajar sola. Son las personas a mi alrededor las que me vuelven insegura.  Arrastro somnolienta mi nueva maleta por los largos y luminosos pasillos de este centro comercial al que algunos llaman “aeropuerto”, sabiendo que, aunque la culpa se resista a firmar el armisticio, el fin de la guerra está c...

SEA LO QUE SEA

La primavera agoniza en los escaparates mientras yo me pregunto: ¿por qué no dejo de ser la madre de todos mis amantes? A menudo pienso en qué era de mí 12 meses antes. Mayo ha entrado en Madrid por la puerta grande y ha arrastrado ladera abajo los días tristes y lluviosos de abril y sus cajas de recuerdos. Mientras he vuelto a mis planes de soltera: beber cerveza, pensar en qué ponerme esta noche cuando salga por ahí y tomar el sol en los parques. Nada me hace más feliz en la vida que regresar a casa sabiendo que tengo croquetas en la nevera . Extremoduro resuena por primera vez en mi salón desde que te marchaste, y sí, me he comprado un cubo para la basura, cuatro sillas y un sillón, y me hubiera gustado, sin lugar a dudas, ser el sol en tu invierno , sin tener que renunciar a no ser una chica cualquiera, pero no pudo ser. Pienso mucho en aquella noche en que te pregunte si podía marcharme contigo y en todas las que le siguieron, subiendo juntos por la Gran Vía. No ...

LA ESCALERA DE INCENDIOS

Una Mahou clásica y de fondo las torres Kio. Maderas viejas y olor a pintura. No debería estar aquí, pero es que no tengo a dónde ir . Me pregunto qué sería de mí si mañana no cogiera ese metro. Si no cumpliera tareas. Si no sonriera sin ton ni son hasta dolerme la cara. Si me marchara.  Te echaría de menos, sí, pero ya he echado de menos antes .  No hagas nada. Aguanta. No sabes cómo se va a poner. Mejor lo dejas como está. A ti qué más te da. Ya sabes cómo es. Es lo que nos ha tocado . Estoy cansada del miedo arrastrado de abuelas a hijas, de madres a nietas. Cansada de sostener un castillo de naipes sobre el que el lobo sopla una y otra vez. Cansada de que nunca haya salida para mí y de que acabe siempre en la escalera de incendios. Cansada de ser la heredera del árbol putrefacto que arranca la fuerza y belleza de tantas mujeres en esta familia. Necesito salirme de la foto, subirme la falda, ser la impertinente, la de mirada fuerte, la que no se deja achantar, la q...

MI ASIGNATURA PENDIENTE

Me he quedado sola al otro lado de la línea. Adiós al Doble check . Ha llegado la bofetada que la vida tenía reservada para mí y que llevaba tiempo aguantándose.  Todo se ha vuelto real, de repente, después de apalabrar un sillón en la octava nave de muebles:  ya no estás para mí, para calmarme, como tantas otras veces. He perdido a mi mejor amigo y no puedo dejar de llorarle . Ante la adversidad siempre me hago la fuerte, por eso, una vez cerrado el trato me he comido un chuletón, y de postre, unas fresas. Pero nada ha cambiado internamente.  ¿Me odiará? ¿Jamás volveré a verle? ¿Qué hago entonces con tantas promesas, tantos recuerdos que acordamos repartir y que tengo guardados en ese armario de la muerte que evito abrir desde hace dos meses? A veces no puedo mirar a los ojos a la gente, no soy tan valiente.  Y decir adiós siempre ha sido mi asignatura pendiente . 

MAY DAY

Antes sólo hablábamos de nosotros, ahora lo somos, y eso me aterra. Sé que algo no anda bien cuando atraco la pastelería, me echo a las calles y las jubiladas, monedero en mano, me adelantan por la derecha. Claro que me acuerdo de ti . Cómo voy a olvidar todo lo que hiciste por mí. Cómo voy a olvidar todo tan deprisa , si te marchaste a la carrera dejándome sobre la mesa dos botes de champú H&S, de los que mi tendencia a ahorrar no me permite deshacerme.  Últ imamente he cogido tal velocidad que a veces me miento tan bien que me lo creo. Siempre tengo un plan, la casa está limpia y me siento sexy, aunque sigo creyendo que desaparecerás, porque en el fondo, jamás he dejado de sentirme la chica más fea del baile.  Antes sólo hablábamos de nosotros, ahora lo somos y eso me aterra . Todo va tan sorprendentemente bien que  me he olvidado de mantener la distancia de seguridad, y ahora camino desnuda por Madrid pensando en qué pasará mañana cuando descubras todas esa...

CAMBIO DE PAPELES

 Me gusta que pienses que pueda guardar en alguna de mis cajas de hojalata, mapas o instrucciones capaces de hacerte entender la vida cuando no todo son aplausos y rock n roll. Bravo Murillo apesta, y tras cinco locales de kebah,  mis lágrimas se ha transformado en gasolina.  No soy una virgen a la que encerrar tras un cristal y venerar. Y  no es verdad que me rindiera. Desde que ya no estás aquí, Madrid parece haberme regalado una eterna primavera. Mientras, la gente  me mira con pena y me pregunta si estoy bien. Sinceramente ,   creo que no estoy a tu altura . ¿Cuánto se tarda en olvidar a alguien?  Me gusta tu inocencia al preguntar. Tu necesidad de respuestas. Que pienses que yo pueda guardar, en alguna de mis cajas de hojalata, instrucciones o un mapa, capaces de hacerte comprender la vida cuando no todo son aplausos y  rock and roll. No lo sé. A veces, una mordida en el labio. Otras, ciento cincuenta resacas. D...

DEMASIADA FELICIDAD

Aquellos días de verano en la Rue Gaston Carré, solía pasarme horas mirando a través de la ventana y preguntándome quién era. Por aquel entonces tú me querías. Mucho. Algunos años después, tumbada en la litera de un sucio hostel , volvía a hacerme la misma pregunta mientras anotaba en mi diario de viaje una divertida y clarificadora conclusión: he vuelto a intentarlo con los sudokus, con el mismo resultado: no son para mí. Me había marchado a Ponferrada en busca de respuestas y un buen motivo que me permitiera regresar a Madrid y olvidarte. Lo que no sabía es que vivía empeñada en encajar en tus misteriosos cuadritos blancos del mismo modo que el  hombre gris rellena diariamente y a boli, la hoja de pasatiempos de El País entre las estaciones de Móstoles Central y Nuevos Ministerios. Un chico me mira en el Metro. Le descubro. Baja la mirada, tímido. Había olvidado que podía resultar atractiva para alguien.   Cuando vuelvo a casa de mis padres siempre me convierto ...

SALDRÉ DE ESTA

He vuelto a sacar mi libreta, cervezas al sol y Cupido haciéndome un corte de mangas al final de la acera. Sola otra vez - me dice-  ya no eres una niña, te acercas peligrosamente a los 40 . Por suerte ya no estoy tan perdida como aquella vez en que me empeñé en sacar de la nostalgia más adictiva a quien no veía en mí más que a una madre, una puta, una despedida.  Accidente nuclear. Amenaza de Tsunami. Crack del 29. Hay pocas palabras que me aterren más que "almas gemelas". He vuelto a escribir. Saldré de ésta.

NO QUIERO JUGAR

Necesito que me cuides de ti de tu hilo de araña, que no me empujes a morir contigo, para así cumplir con otros. Estoy cansada de fingir, de aguantar, de tragar, y de hacer como que puedo con todo. No quiero jugar con tus cartas. No quiero jugar porque no entiendo las normas. No quiero jugar porque siempre pierdo. No quiero jugar porque para mí esto no es un juego, es una ruleta rusa  donde cada día  muero un poco, sola y en silencio, mientras tú, lejos, remueves a fuego lento el sabor de la costumbre, impertérrito ante e l chaparrón.